África se quedó en casa de Olga aquella noche, en tales condiciones era intolerable dejarla conducir. Olga no se podía dormir. Dentro de cinco meses su mejor amiga, la que nunca llevaba un reloj en la muñeca porque decía que era ella la que marcaba el ritmo de su vida y no un cachivache con agujas, con la que lo inesperado era de esperar. Se casaría con el hombre más correcto que conocían, el que tenía horarios para las comidas y se preparaba la ropa del día siguiente la noche antes. Y a pesar de todas aquellas diferencias causadas por sus personalidades, eran dos personas unidas por esas condiciones propuestas por sus criterios,...y en parte era bonito.
Con la mano izquierda en la cabeza, con la derecha tapándose los ojos a causa de la molesta luz matutina que entraba por la ventana, África no dejaba de suspirar, pero eran suspiros de dolor. Y Olga no pudo evitar una leve sonrisa ante la situación y dijo:
- ¿Qué te pasa?
- Shht...No hables tan alto.¿Tienes una aspirina? Voy a morir a causa de un maldito dolor de cabeza.- dijo África y apenas se le escuchaba.
- No seas tan exagerada, seguro que no es para tanto. Mira en el segundo cajón del armario- mientras señalaba al armario situado detrás del sofá.
-¿Exagerada? Cuatro cervezas, tres chupitos de tequila y dos cubatas de vodka con Coca-Cola. Pero si no sé ni como me aguanto. - mientras rebuscaba por todos los cajones.
Y al fin encontró el medicamento pero seguía sin quitar la mano de la frente. Y es que a pesar de saber que haciendo eso no se le calmaría el dolor, a su manera le aliviaba.
- Bueno estarás contenta con la boda ¿no?.
-Sí, claro una boda siempre trae alegrías, reúnes en un mismo día a todas las personas importantes en tu vida, familiares, amigos,...Pero a veces no es todo lo que parece. - dijo África bajando el tono a medida que hablaba.
- ¿Qué quieres decir? ¿No me dirás que no estás segura de casarte?
- A ver... - intentó hablar pero fue cortada por Olga que creía saber las respuestas.
- Porque si no estás segura de la boda lo hablas con Igor y no hay problema, sois jóvenes tia sobretodo tu, solo tienes 19 años, será que no tenéis tiempo de casaros, y de... - esta vez África frenó a Olga.
- Estoy segura de casarme Olga, de lo que no estoy segura es de poder disfrutar de la boda, de lo que significa casarse como es debido.
- ¿Por qué?
- Porque hemos decidido casarnos así, tan de repente, y tan jóvenes como tu dices por un motivo en particular. Y no es tan alegre ni tan especial como se cree la gente. Pero anoche no quise contarlo porque no era el momento.- África cada vez tenía la cara más pálida y Olga no sabía si era por la conversación o por la resaca.
-África, cuéntame lo que pasa...-está también cambió el semblante a más seria.
Pero en ese momento África echó a llorar desconsoladamente y Olga lo único que pudo hacer fue abrazarla hasta que se calmase. ¿Qué le pasaría? ¿Por qué tenía que casarse de esa manera? ¿Qué manera? ¿Por qué tan pronto? ¿Y por qué no iba a disfrutarlo?. Preguntas que se le pasaron a Olga por la cabeza en décimas de segundo pero preguntas que no quiso hacer por el estado de África.