domingo, 23 de marzo de 2014

2.

África se quedó en casa de Olga aquella noche, en tales condiciones era intolerable dejarla conducir. Olga no se podía dormir. Dentro de cinco meses su mejor amiga, la que nunca llevaba un reloj en la muñeca porque decía que era ella la que marcaba el ritmo de su vida y no un cachivache con agujas, con la que lo inesperado era de esperar. Se casaría con el hombre más correcto que conocían, el que tenía horarios para las comidas y se preparaba la ropa del día siguiente la noche antes. Y a pesar de todas aquellas diferencias causadas por sus personalidades, eran dos personas unidas por esas condiciones propuestas por sus criterios,...y en parte era bonito.

Con la mano izquierda en la cabeza, con la derecha tapándose los ojos a causa de la molesta luz matutina que entraba por la ventana, África no dejaba de suspirar, pero eran suspiros de dolor. Y Olga no pudo evitar una leve sonrisa ante la situación y dijo:

- ¿Qué te pasa?
- Shht...No hables tan alto.¿Tienes una aspirina? Voy a morir a causa de un maldito dolor de cabeza.- dijo África y apenas se le escuchaba.
- No seas tan exagerada, seguro que no es para tanto. Mira en el segundo cajón del armario- mientras señalaba al armario situado detrás del sofá.
-¿Exagerada? Cuatro cervezas, tres chupitos de tequila y dos cubatas de vodka con Coca-Cola. Pero si no sé ni como me aguanto. - mientras rebuscaba por todos los cajones.

Y al fin encontró el medicamento pero seguía sin quitar la mano de la frente. Y es que a pesar de saber que haciendo eso no se le calmaría el dolor, a su manera le aliviaba.

- Bueno estarás contenta con la boda ¿no?.
-Sí, claro una boda siempre trae alegrías, reúnes en un mismo día a todas las personas importantes en tu vida, familiares, amigos,...Pero a veces no es todo lo que parece. - dijo África bajando el tono a medida que hablaba.
- ¿Qué quieres decir? ¿No me dirás que no estás segura de casarte?
- A ver... - intentó hablar pero fue cortada por Olga que creía saber las respuestas.
- Porque si no estás segura de la boda lo hablas con Igor y no hay problema, sois jóvenes tia sobretodo tu, solo tienes 19 años, será que no tenéis tiempo de casaros, y de... - esta vez África frenó a Olga.
- Estoy segura de casarme Olga, de lo que no estoy segura es de poder disfrutar de la boda, de lo que significa casarse como es debido.
- ¿Por qué?
- Porque hemos decidido casarnos así, tan de repente, y tan jóvenes como tu dices por un motivo en particular. Y no es tan alegre ni tan especial como se cree la gente. Pero anoche no quise contarlo porque no era el momento.- África cada vez tenía la cara más pálida y Olga no sabía si era por la conversación o por la resaca.
-África, cuéntame lo que pasa...-está también cambió el semblante a más seria.

Pero en ese momento África echó a llorar desconsoladamente y Olga lo único que pudo hacer fue abrazarla hasta que se calmase. ¿Qué le pasaría? ¿Por qué tenía que casarse de esa manera? ¿Qué manera? ¿Por qué tan pronto? ¿Y por qué no iba a disfrutarlo?. Preguntas que se le pasaron a Olga por la cabeza en décimas de segundo pero preguntas que no quiso hacer por el estado de África.

jueves, 20 de marzo de 2014

1.

Siempre quiso ser invisible, para pasear entre la gente sin que nadie se diese cuenta de que existía, para poder observar a las personas sin que nadie se sobresaltase por ello, escuchar como respiran, las expresiones de cada cara, las miradas perdidas, la reacción de una persona cuando se le acerca una mosca y decide apartarla, para acercarse a él y poder olerlo de manera intensa... En fin, las cosas que le gustaría hacer pero que no puede por ser como y quien es.


Aunque sí que había un lugar donde se sentía invisible. Once de la noche, abre la cama, se mete en ella y se tapa con el edredón notando la suavidad de la almohada mientras le fascina el tacto de las sabanas en la piel de su cara. Entre las sabanas se sentía segura des de que era una niña. En su infancia cuando le daba miedo dormir sola se escondía entre ellas y todo estaba solucionado, mientras crecía y se enfadaba con su madre se metía en la cama a llorar y ahora que es más adulta se esconde en ellas para decidir, para tomar "las" decisiones, para pensar. Ese es el momento del día en el que siente felicidad, porque es en ese momento cuando el cuerpo deja de existir y la única cosa que realmente está en movimiento es su mente. El mejor momento porque al cerrar los ojos vivirá una historia extraordinaria que la llevara a otro mundo, a un mundo donde se siente segura. El mundo de los sueños era una cosa fascinante para ella, podía soñar a la vez con personas que no tenían nada que ver entre sí, con personas que solo había visto una vez, soñaba con cosas que le encantaría que pasasen o cosas que detestaba...Y entre noche y noche, entre sueño y sueño, soñó con la única persona para la cual era totalmente invisible en su día a día. Soñó con él. Y era tan...y tan...pero a la vez tan...


Y es que cuando ves a una persona que físicamente reúne todas las condiciones propuestas por tu criterio no vas a poder verla más sin sentir el deseo de acariciarla, de besarla, de morder su labio, de despertar con las ganas de que aun siga ahí. Esa persona que aunque no vuelvas a verla en años sigue en tu pensamiento, escondiéndose y volviendo a salir en ciertas tardes de otoño acompañadas de melancolía. Aunque ella no solo lo había visto una vez sino que lo veía cada día entre los pasillos y en las reuniones.

Sábado por la tarde, con su vaso de leche, con su manta de punto y con la mirada perdida, seguía al lado de la ventana viendo como la lluvia se chocaba contra el cristal y es que en esas tardes de otoño era lo único que le apetecía y parecía mentira pero nunca había dejado que la lluvia tocase su rostro durante 19 años. Muchas veces se lo imaginaba, sin nada que cubriese ni su rostro ni su cabeza, dejando que todas las gotas cayesen en sus mejillas y acabasen en sus labios, notando de ese modo las gotas recorrer su piel.


Acabado el vaso de leche se dirigía hacia la cocina cuando sonó su móvil, un mensaje. Su mejor amiga África.

 "Olga esta noche en el bar Normendio.

Nos vemos allí directamente. Te quiero."

Realmente ganas de salir no tenía pero para África era importante, les quería confesar algo. Y allí estaría.
Eran las ocho menos cuarto y empezó a vestirse aunque sin ganas, se puso un vaquero estrecho, una camiseta de lunares y sus zapatos de tacón rojo pasión. Ya habían llegado todas, como era de esperar ella siempre llegaba tarde. Sentadas y con la segunda ronda, África empezó a hablar:


-  Chicas, escuchadme un momento, por favor. Como todas sabéis ya llevo dos años con Igor y me ha pedido que me case con él – un silencio invadió la mesa.
- ¿Pero qué le has contestado?
- Pues que sí.- solo tenían 19 años y nunca se imaginaron que la primera en casarse seria África, la hippie, la liberal del grupo, era normal que estuviesen anonadadas.